Mecanismos mnemotécnicos: cómo ayudar a aprender

La mnemotecnia consiste en la capacidad de crear recursos para recordar palabras, fechas, nombres, etc., es decir, cualquier cosa que nos sea difícil de memorizar, bien porque son nuevas y las acabamos de aprender, o bien porque es un número amplio de conceptos o de tareas. Esta disciplina se ha usado principalmente en matemáticas (para recordar fórmulas complejas) y en Historia (para poder asociar fechas a los acontecimientos o personajes); a nosotros nos compete el provecho que de esta ciencia podamos extraer para nuestras clases de ELE.

Para ser un buen aprendiz de una lengua extranjera es imprescindible el manejo del vocabulario en español. De este modo conseguiremos una mayor competencia en diversos ámbitos y situaciones a las que se enfrenten nuestros estudiantes. Los mecanismos que se presentarán a continuación son realmente útiles, sobre todo combinados con el gran abanico de opciones proporcionado por las TIC en el aula.

Que un estudiante aprenda con mayor rapidez un vocabulario específico no es muy relevante, lo importante es que el estudiante pueda retener en su memoria los conceptos y los vocablos enseñados en el aula para que pueda elaborar un lexicón propio de la lengua extranjera y tenga al alcance palabras para cualquier situación que se le plantee para poder salir airoso de todas ellas.

Todos hemos experimentado lo difícil que resulta aprender ciertos vocablos de una lengua extranjera, o incluso de la propia. Es por ello que tener al alcance ciertos mecanismos o trucos para enseñar a nuestro alumnado las palabras que presentamos resulta muy beneficioso tanto para ellos como para el profesor.

Para entender el mecanismo de la mnemotecnia debemos entender el funcionamiento de nuestra memoria. Disponemos de tres tipos de memoria:

  • La memoria sensorial: es el primer contacto entre nuestra cabeza y el mundo que nos rodea. Dura un periodo de tiempo muy breve (entre 1 y 4 segundos) y recibe lo que percibimos de modo visual (imágenes en la cabeza) o auditivo (palabras o sonidos en la cabeza)
  • La memoria a corto plazo: la información de la memoria sensorial pasa a ésta, que la mantiene activa durante un tiempo breve (15 ó 20 segundos); si queremos alargar estos segundos de memoria podemos usar técnicas mnemónicas como la visualización de la palabra en nuestra cabeza en forma de imagen (agenda visioespacial) o la repetición de las palabras para nuestros adentros (bucle fonológico); aunque pese a ello no lograremos recordar más de 15 elementos.
  • La memoria a largo plazo: lugar de almacenamiento de recuerdos, instrucciones, léxico… ya que dispone de una gran capacidad, a diferencia de las anteriores. Es la memoria concebida como memoria general. Esta memoria está dividida en dos secciones:
  1. La memoria declarativa: utilizada para expresar hechos y conocimiento del mundo.
  2. La memoria procedimental: se encarga de almacenar las instrucciones y procedimientos para llevar a cabo una tarea.

Ya sabemos como funciona la memoria, ahora necesitamos saber qué hacer para almacenar el vocabulario y las reglas nuevas que aprendemos en la clase de ELE. El profesor debe saber que él no tiene que hacer toda la tarea de explicación de nuevos vocablos nada más presentarlos, de hecho, sólo tiene que facilitarle herramientas al alumno (contextualizando el vocabulario nuevo, por ejemplo) para que sea él mismo quien haga el esfuerzo de suponer y descubrir el significado de la nueva palabra. De este modo, el procedimiento de aprendizaje es más profundo e intenso puesto que obliga al estudiante a pensar y a recurrir a sus propios conocimientos y nos aseguraremos un éxito mayor a la hora de memorizar las palabras. Si centramos nuestra atención en trabajar de forma más intensa las palabras cuando están en la memoria a corto plazo, más posibilidades tendrán de pasar a la memoria a largo plazo.

Para intensificar el trabajo en la memoria a corto plazo se han de llevar a cabo tres etapas:

  1. Codificación: debemos proporcionarle al alumno una relación entre el significante, el significado y el uso. Es imprescindible que las palabras (significantes) no se queden aisladas y sin referentes visuales (significados), ni usos (explicaciones); ya que si no se anclarán a ninguna forma sensorial se perderán rápidamente.
  2. Almacenamiento: esta etapa se encarga de retener los conceptos en un banco de datos para poder ser utilizados posteriormente.
  3. Recuperación: modo en que accedemos a la información que hemos almacenado. Esta fase es indispensable a fin de que las palabras no queden en el olvido. Es conveniente que la recuperación se vaya haciendo de manera espaciada, para asegurarnos de que el alumno sigue manejando esta palabra en su memoria.

Hagamos un breve listado de instrucciones de lo que tiene que hacer el profesor para ayudar al alumno:

  • Presentar las palabras contextualizadas (en un texto, por campo semántico…).
  • Dejar que el alumno interprete la palabra y obtenga el significado (y corregirlo, si fuese necesario).
  • Asociar a cada grupo de sonidos (palabras) una imagen correspondiente y un uso.
  • Ayudarles a asociar palabras según diferentes criterios (por categoría gramatical, por campo semántico, por combinación de palabras, por similitud de de sonidos…).
  • Proponer ejercicios de manera espaciada para recuperar el vocabulario adquirido (con márgenes de una o dos semanas).
  • Presentar las palabras más difíciles de manera especial (con humor, con anécdotas propias del profesor…) ayuda a retener la información nueva.
  • Utilizar juegos y TIC para que practiquen vocabulario entre los propios alumnos o con desconocidos de forma divertida, por ejemplo usando Twitter o aplicaciones en el móvil como Apalabrados o Palabrear.

Por su parte, el alumno también dispone de recursos para memorizar:

  • Visualizar la palabra escrita en la mente.
  • Relacionar palabras según la causalidad, la ocasión, la oposición, la semejanza, etc.
  • Exagerar la imágenes asociadas a las palabras para facilitar las relaciones (entre significado y significante), por ejemplo, si el estudiante conoce la palabra “mostacho” pero tiene dificultades para recordar la palabra “mostaza” puede imaginarse un tarro de mostaza con bigote.
  • Incluir experiencias propias en el aprendizaje de nuevas palabras.
  • Asociar otros aspectos al aprendizaje de palabras, como la música. Repetir una melodía puede ser muy útil para recordar listados de números o palabras.
  • Formar acrónimos con grupos de palabras.

 

“Preguntará por fin alguno si las cosas aprendidas con mnemotecnia se olvidan con el tiempo. Digo que con recursos mnemotécnicos se aprenden números y fechas [y vocabulario y gramática en nuestro caso] que sin ellos nunca se aprenderían: se aprende más fácilmente; se conservan bastante bien, porque si la fórmula mnemónica es gráfica y pintoresca, nunca se olvidan.”

Garcia Estébanez, Miguel (1907), Manual de mnemotecnia o arte de la memoria, Herederos de Gili, Barcelona.

Espero les sirva de ayuda lo recogido en este post.

ENLACES DE INTERÉS:

Técnicas para la memorización

Entrenamiento mental

Memoria auditiva y visual

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